
El 89% de los trabajadores modificó al menos un aspecto de su forma de trabajar con la IA.
En tanto en las organizaciones el panorama es otro: el 47% afirma que su empresa tomó, como máximo, una medida significativa para facilitar la adopción, y el 20% asegura que todavía no hizo nada.
La inteligencia artificial está transformando el trabajo a una velocidad que las empresas no logran seguir. Así lo revela WorkLife 2026, el estudio del Jabra Research Institute basado en 6.000 trabajadores del conocimiento de seis mercados.
¿Por qué ocurre esta desconexión? A diferencia de olas tecnológicas anteriores, la IA generativa entra al trabajo a través de miles de pequeñas decisiones individuales: redactar, analizar información, preparar reuniones, resolver un problema de otra manera. Según Jabra, la transformación comenzó desde abajo, impulsada por la experimentación de los propios trabajadores, antes de que muchas empresas definieran políticas, capacitaciones o nuevos procesos.
El resultado es un fenómeno poco habitual: una tecnología de este alcance está cambiando los hábitos de trabajo antes de que las organizaciones transformen sus propias estructuras.
No se trata solo de incorporar herramientas, sino de rediseñar el trabajo para aprovecharlas.
Además de promover el uso de IA, hace falta acompañar una transformación viva y convertir las iniciativas individuales en una nueva forma de trabajar para todos.