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El NPS no está muerto, pero ya no alcanza

Redacción APEXO

Hay una escena que se repite en muchas empresas de BPO y CX: el equipo presenta el NPS del trimestre, el número subió o bajó dos puntos, y la conversación se queda ahí. Pocas veces se profundiza en los motivos reales detrás del resultado.

El dato puede tener varias lecturas. Tal vez la encuesta se hizo justo después de una resolución exitosa. Tal vez el agente fue entrenado para cerrar la llamada con una frase que predispone al cliente a calificar mejor. O tal vez algunos detractores no fueron considerados porque “distorsionaban la muestra”.

El NPS nació en 2003 con una promesa simple: una sola pregunta —¿qué tan probable es que recomiendes esta empresa?— podía anticipar el crecimiento del negocio mejor que encuestas largas, costosas y complejas. Durante muchos años, esa promesa funcionó. Y, de hecho, el NPS sigue siendo útil. Pero hoy debe ser leído con más cuidado.

El problema no es el indicador en sí. El problema es tratarlo como una verdad absoluta.

El NPS mide intención, no necesariamente comportamiento. Un cliente puede calificar con 9 y no volver nunca más. Otro puede poner 6 y seguir comprando durante años. El número refleja lo que el cliente siente o recuerda en ese momento, pero no siempre predice lo que hará después.

En operaciones de alto volumen, como los contact centers, esa diferencia importa mucho.

También hay un tema de oportunidad. Muchas veces el NPS llega tarde. La encuesta aparece cuando la experiencia ya terminó, cuando el cliente dejó de vivir la interacción y pasó a evaluarla desde el recuerdo. Y medir el recuerdo de una experiencia no siempre es lo mismo que medir la experiencia real.

Por eso, cada vez tiene menos sentido mirar el NPS de manera aislada. Hoy es necesario cruzarlo con otros indicadores: Customer Effort Score, para entender qué tan fácil fue resolver el problema; First Contact Resolution, para saber si el cliente obtuvo una solución en el primer contacto; análisis de sentimiento en tiempo real, para interpretar emociones durante la interacción; y datos operativos que permitan explicar qué ocurrió realmente.

El NPS probablemente no desaparecerá pronto. Es simple, comparable y tiene más de dos décadas de tradición corporativa. Pero su rol está cambiando.

Ya no debería ser el gran veredicto de la experiencia del cliente. Debería ser una señal más dentro de un sistema de medición más completo

La diferencia entre las empresas que solo celebran cuando el número sube dos puntos y las que realmente transforman la experiencia está justamente ahí: unas miden para reportar; las otras miden para mejorar.

Redacción APEXO

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