En un webinar organizado por APEXO, Erick Iriarte, socio principal de Iriarte & Asociados y especialista en derecho digital, analizó los principales alcances del reglamento de la Ley de Inteligencia Artificial, cuya entrada en vigor está prevista para el próximo 10 de septiembre.
Durante su exposición, explicó cómo este nuevo marco normativo impactará a las organizaciones públicas y privadas, y qué medidas deberían comenzar a adoptar para adecuarse a las nuevas exigencias regulatorias. Uno de los mensajes centrales fue que la responsabilidad sobre el uso de la inteligencia artificial seguirá recayendo en las personas y en las organizaciones que la utilizan.
«La inteligencia artificial es una herramienta. Si utilizas la información que te entrega para una tarea profesional, la responsabilidad es tuya, no de la IA».
Asimismo, explicó que el reglamento adopta un enfoque basado en riesgos, clasificando las aplicaciones de inteligencia artificial según el impacto que puedan generar sobre los derechos de las personas. En ese contexto, sectores como salud, finanzas, educación, justicia y recursos humanos deberán implementar mayores mecanismos de control, supervisión y gestión de riesgos.
Otro aspecto relevante será la transparencia en el uso de estas tecnologías. Las organizaciones deberán informar cuándo emplean inteligencia artificial en procesos que involucren a clientes o ciudadanos y explicar de qué manera interviene en la toma de decisiones, especialmente cuando estas puedan generar efectos relevantes sobre las personas.
Iriarte también destacó que la inteligencia artificial no debe analizarse de manera aislada. Señaló que su implementación debe abordarse conjuntamente con la protección de datos personales y la ciberseguridad, como parte de una estrategia integral de gobernanza digital.
«No debe verse protección de datos personales, ciberseguridad e inteligencia artificial de manera desagregada, sino integrada».
Durante la sesión también advirtió sobre las denominadas «alucinaciones» de los modelos generativos, recordando que estas herramientas pueden producir información incorrecta o imprecisa cuando no existe una adecuada supervisión humana. Por ello, enfatizó la importancia de mantener mecanismos de validación antes de utilizar sus resultados en procesos críticos o en la toma de decisiones.
Finalmente, sostuvo que las primeras exigencias de adecuación probablemente provendrán del propio mercado. Las empresas comenzarán a incorporar en sus contratos nuevas cláusulas relacionadas con el uso de inteligencia artificial, la protección de datos y la ciberseguridad, trasladando estos estándares a sus proveedores y socios comerciales.
«Quienes primero van a exigir adecuaciones no serán necesariamente las autoridades, sino las empresas que necesitan protegerse frente a la nueva regulación».
Con la entrada en vigor del reglamento, el especialista recomendó que las organizaciones inicien cuanto antes la revisión de sus procesos internos, fortalezcan sus modelos de gobernanza y capaciten a sus equipos para promover un uso responsable, transparente y seguro de la inteligencia artificial, anticipándose así a las nuevas exigencias regulatorias y del mercado.