El reto de construir una identidad común en las organizaciones a partir de la diversidad

El reto de construir una identidad común en las organizaciones a partir de la diversidad

A fines de los 90, tanto la globalización como el desarrollo tecnológico, en especial el avance de Internet, han puesto a las organizaciones frente al reto y la necesidad de la gestión de diversidad.

Los negocios comenzaron a trasladarse a diferentes países o a provincias de un mismo país, y tanto la alta dirección como las gerencias jefaturas se vieron en la necesidad de comprender (lo más rápidamente posible) la cultura local, no sólo para la gestión de sus empleados sino también para la de sus clientes. Aquellos que no pudieron hacerlo, quedaron en el camino.

Entendemos por diversidad todos aquellos rasgos, actitudes, lenguajes y estilos que se construyen sobre la base de distintos sistemas simbólicos. Claro, todos somos diferentes, en tanto diversos pero compartimos con la cultura a la que pertenecemos un sistema de códigos.

La cultura es un conjunto de rasgos distintivos, materiales, intelectuales que caracterizan a un grupo social y que abarca las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias.

Por eso la gestión de la diversidad no es una tarea sencilla, porque nuestro sistema de percepción se ha construido a lo largo de muchos años sobre la base de creencias acumuladas desde la infancia que formaron filtros a través de los cuales percibimos y valoramos los hechos.

Por tal motivo, todo aquello que se aparta o difiere (no siempre) puede resultar inquietante y en algún caso hasta amenazador.

Planteadas ambas definiciones, la gran pregunta es, ¿cómo es posible construir una identidad común a partir de la diferencia, o desde la diversidad?

Sabemos que no existe una fórmula, ni una receta para poder lograrlo, sin embargo podemos tomar algunas ideas de un caso real, el de una maestra estadounidense que tuvo que gestionar la diversidad de adolescentes con distintas problemáticas. La historia fue llevada a la pantalla grande en 2007 con el nombre: “Escritores de la libertad” a continuación compartimos un breve fragmento. (video)

Otro enfoque interesante es el aportado por Johnson y Scholes quienes desarrollaron su modelo de red cultural como herramienta de la gestión organizativa. El link los lleva directamente al sitio en el que se detallan los elementos de esta red.

Finalmente, yendo a lo micro, en mi opinión personal la gestión de la diversidad implica un esfuerzo personal, que es muy interesante y consiste en intentar salir de nuestra visión habitual del mundo, por supuesto siempre comenzando por pequeñas áreas. En definitiva se trata ampliar nuestro esquema de percepción, enriquecerlo. Creo que vale la pena.

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El reto de construir una identidad común en las organizaciones a partir de la diversidad

A fines de los 90, tanto la globalización como el desarrollo tecnológico, en especial el avance de Internet, han puesto a las organizaciones frente al reto y la necesidad de la gestión de diversidad.

Los negocios comenzaron a trasladarse a diferentes países o a provincias de un mismo país, y tanto la alta dirección como las gerencias jefaturas se vieron en la necesidad de comprender (lo más rápidamente posible) la cultura local, no sólo para la gestión de sus empleados sino también para la de sus clientes. Aquellos que no pudieron hacerlo, quedaron en el camino.

Entendemos por diversidad todos aquellos rasgos, actitudes, lenguajes y estilos que se construyen sobre la base de distintos sistemas simbólicos. Claro, todos somos diferentes, en tanto diversos pero compartimos con la cultura a la que pertenecemos un sistema de códigos.

La cultura es un conjunto de rasgos distintivos, materiales, intelectuales que caracterizan a un grupo social y que abarca las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias.

Por eso la gestión de la diversidad no es una tarea sencilla, porque nuestro sistema de percepción se ha construido a lo largo de muchos años sobre la base de creencias acumuladas desde la infancia que formaron filtros a través de los cuales percibimos y valoramos los hechos.

Por tal motivo, todo aquello que se aparta o difiere (no siempre) puede resultar inquietante y en algún caso hasta amenazador.

Planteadas ambas definiciones, la gran pregunta es, ¿cómo es posible construir una identidad común a partir de la diferencia, o desde la diversidad?

Sabemos que no existe una fórmula, ni una receta para poder lograrlo, sin embargo podemos tomar algunas ideas de un caso real, el de una maestra estadounidense que tuvo que gestionar la diversidad de adolescentes con distintas problemáticas. La historia fue llevada a la pantalla grande en 2007 con el nombre: “Escritores de la libertad” a continuación compartimos un breve fragmento. (video)

Otro enfoque interesante es el aportado por Johnson y Scholes quienes desarrollaron su modelo de red cultural como herramienta de la gestión organizativa. El link los lleva directamente al sitio en el que se detallan los elementos de esta red.

Finalmente, yendo a lo micro, en mi opinión personal la gestión de la diversidad implica un esfuerzo personal, que es muy interesante y consiste en intentar salir de nuestra visión habitual del mundo, por supuesto siempre comenzando por pequeñas áreas. En definitiva se trata ampliar nuestro esquema de percepción, enriquecerlo. Creo que vale la pena.

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